A.C.A.V.S.I ASOCIACION CATALANA DE VETERANOS DE SIDI IFNI


SE QUE ES NOTICIA DEL 2004 PERO MEJOR TARDE QUE NUNCA






Noticias

Defensa identifica a los caídos en Sidi Ifni y el Sahara enterrados en San Lázaro
22 DE ENERO DE 2004 - La Provincia diario de Las Palmas

El Ministerio de Defensa ha iniciado actuaciones para averiguar la identidad de los militares enterrados sin identificar en el cementerio de San Lázaro, en la capital grancanaria, que fallecieron durante la guerra de Sidi Ifni y el conflicto en el Sahara Español.
En el panteón 18 de dicho cementerio yace un número indeterminado de personas sin identificar 'que regaron con su sangre y sudor las tierras del Sahara y Sidi Ifni', como reza en su placa. En la actualidad, según el Mando de Canarias, dependiente del Ejército de Tierra, 'se está completando la relación de los fallecidos cuyos restos reposan en nuestro panteón a partir de la documentación existente, por lo que se ha procedido a quitar la lápida con el objeto de comprobar las inscripciones y elaborar una documentación detallada. A la vez se realizan tareas de limpieza y se cerrará de modo que sea factible el acceso'.
Durante el proceso de descolonización del antiguo Sahara Español, el Gobierno tomó la decisión de trasladar a suelo español los restos mortales de los militares enterrados en el cementerio español de El Aaiún, muchos de ellos muertos durante la guerra de Sidi Ifni y en los enfrentamientos con bandas armadas en el Sahara en los años cincuenta y sesenta, fundamentalmente. Así, a principios de 1976 se trasladaron dichos restos mortales en aviones militares con dirección a los cementerios de Vegueta y San Lázaro, en Las Palmas de Gran Canaria.
En la actualidad hay 81 nichos con dichos restos en el cementerio de Vegueta, todos ocupados y plenamente identificados, mientras que en San Lázaro hay 126 nichos, de los cuales en 105 consta la identidad y en otros 21 no, además del citado panteón número 18.
La intención de Defensa es facilitar el acceso a los restos mortales de aquellos familiares que estén tratando de localizar a los militares fallecidos durante aquellos años en las antiguas colonias españolas en África, eso sí, siempre contando con las pertinentes autorizaciones judiciales que permitan realizar las pruebas de ADN. El Mando de Canarias asegura que 'por ahora no está prevista ninguna exhumación', pero no descarta realizar, 'en algún caso, las pruebas necesarias para la identificación de los restos'.
Los problemas a los que se enfrentan son, según Defensa, 'las condiciones del lugar, el tiempo transcurrido desde el fallecimiento y el estado en el que originariamente fueron depositados en este panteón', lo que hace que 'algunos restos estén tan deteriorados que sea difícil su identificación. El Mando de Canarias espera que, con las acciones descritas, pueda dar satisfacción a las personas que desean conocer dónde reposan los restos de sus familiares'.
Una de estas personas es la murciana Purificación Tenza. Su padre, el sargento caballero legionario José Antonio Tenza Ortillo, falleció en 1960 mientras estaba destacado en el puesto de Hagunia, al norte de El Aaiún. Según consta en la autopsia oficial, murió de 'insuficiencia circulatoria con anoxia de miocardio', versión de la que siempre ha dudado Purificación al haber detectado presuntas irregularidades en dicho informe.
El militar retirado Agripín Montilla, que estuvo destinado en la Policía Territorial en el Sahara a principios de los sesenta, asegura en su obra Al Sahel del Sahara que la Legión Española estaba protegiendo durante esos años a las compañías internacionales que realizaban prospecciones petrolíferas en la zona, como la norteamericana Union Oil Company y que aquellos años fueron de 'guerra larvada' y 'continuas tensiones' ante el hostigamiento de las llamadas Bandas Armadas Libres (BAL) y el Ejército de Liberación (EdL), integrados por saharauis y apoyados por el partido nacionalista marroquí Istiqlal y, supuestamente, por el recién creado Estado de Marruecos. Aquella tensa situación se recuerda como la crisis de los petrolitos.
Tenza ha solicitado la declaración de fallecido en acto de servicio para su padre y ha iniciado el trámite para localizar sus restos

UNA CURIOSIDAD MUY REPROCHABLE ES QUE DEFENSA DESCONOCE QUE:

 EN SIDI IFNI NO   HUBO   NINGUNA GUERRA LO FUE EN IFNI TERRITORIO





 Copiado  del Blog 
Relatos de la Guerra de Ifni  Sahara 1957-1958
               De Juan Conejo  López    

           

           Tengo un libro especial en mis manos




 Si no fuese porque está rigurosamente prohibida la reproducción parcial o total de esta obra, me lanzaría a reescribir, desde el prólogo, a cuantos pasajes quedan descritos en esta interesantísima exposición  y análisis de una guerra como fue la de Ifni-Sahara de 1957/1958
El autor, Adolfo Cano Ruiz, ha presentado en estos recuerdos y relatos, su particular visión de unos hechos que llevaron a los soldados españoles a soportar y sufrir una guerra ocultada y olvidada para la población española.
Esta incongruencia es la que el autor trata de explicar en este libro. Y lo consigue magistralmente, dejando en la cuneta a otras historias que sobre todo hacia el año 2008 se empezaron a escribir con motivo del cincuenta aniversario de la Guerra de Ifni

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No dudo que Juan Conejo me aprecia,  aunque no nos conozcamos personalmente.  Juan desde hace algunos años ha seguido mi Blog  Veteranos de Ifni Sahara y ha dejado en él más de un comentario, no pocas veces críticos, él sabe que yo también lo aprecio aun con nuestras discrepancias, que las ha habido, es por lo que este largo comentario sobre mi libro lo considero sincero y casi me sonroja

          
  Gracias  Juan, comentarios así animan a continuar, aunque los años no perdonan y seguramente terminaré mi camino  sin ver reconocido y dignificado a todos los veteranos que estuvimos defendiendo aquel áspero territorio, que no era ni patria. Un abrazo. Adolfo 

DESACUERDOS






La presencia en primera línea de los paracaidistas fue siempre constante desde los primeros momentos de la guerra. Primero en las operaciones “ Netol “ y “ Gento “ para la liberación de todos los puestos sitiados; Posteriormente, en enero del 58, en la operación “ Diana “ formando la I Bandera en la “ Agrupación Sur “, y ya en febrero, en las operaciones “ Siroco “ y “ Pegaso “, con las que se limpia el territorio de Ifni de las bandas “ incontroladas “. Con la Operación Pegaso se produce el segundo salto de combate a cargo del Cap. de la 1ª Cia. D. Prudencio Pedrosa para terminar de limpiarla zona de Erkum.

Hace unos días leía un artículo de un paracaidista del que saque este punto que me parece adolece de la verdad. Decir medias verdades, contamina la historia de la absurda guerra de Ifni,  ya tan deformada, tanto, que incluso militares de carrera escriben sobre la guerra de Sidi Ifni.

Tratare de razonar el punto según lo que yo viví:


Los paracaidistas  estuvieron en primera línea real (en la montaña) del 23 de noviembre al 27, que vinieron los refuerzos. Posteriormente como fuerza de elite, junto a la legión estaban situados en sus respectivos acuartelamientos en espera de alguna operación

Primero podemos analizar la operación Netol. En esta operación participó, principalmente, la VI Bandera Legión, el IV Tabor de Tiradores, una compañía del Regimiento  Soria nº 9(recién llegados de la Península sin ninguna formación de campaña), y una bandera paracaidista que participó cubriendo el franco izquierdo de la columna en la zona del Mesti, pero no participó en la recuperación del puesto de Telata, que era la base de la operación Netol, aunque sí fueron los que tuvieron el primer salto sobre el asediado puesto de Teliuin (cercano al puesto de Telata).La columna, mientras se preparaba el dinamitar del puesto de Telata, se acercó al de Teliuin reagrupando a los paracaidistas junto a los rescatados, regresando a Telata no sin antes dinamitar el puesto (señal evidente, al dinamitar también Telata, que se abandonaba el territorio). En el regreso también iban los restos de la sección de Ortiz de Zarate con sus muertos  que habían sido rescatados  anteriormente.                                                                                         

La operación Diana consistió en delimitar el territorio necesario para la defensa de Sidi Ifni, estableciendo una primera línea definitiva para recuperar las cotas en poder del EdL, para lo que se estableció una punta de lanza (complemento de la diana). En la punta, por lo general Tiradores de Ifni (SMO), flanco izquierdo Paracaidistas, flanco derecho la Legión,  terminada la toma de la cota, las fuerzas de élite Legión y Paracaidistas volvían a sus respectivos acuartelamientos. La Legión se solía ver con algún que otro burro cargado con pertrechos requisados en las cabilas que encontraban y los Paracaidistas solían llegar a la hora de la comida y, posteriormente, les daban un paquete de rubio y permiso para salir de paseo. Los del SMO (Servicio Militar Obligatorio) quedábamos defendiendo la cota recuperada con poco agua, poca comida, sin tabaco y mucho miedo.

operación Pegaso fue como una manifestación de fuerza   innecesaria. El EdL (Ejército de Liberación marroquí), ante tal alarde de fuerza por tierra, mar y aire del ejército español, no tuvo más que, en cuatro pasos, resguardarse en Marrueco. (Era los límites de la frontera norte del territorio)                                                                       

La operación Pegaso se había establecido para limpiar la zona norte del territorio de Ifni donde se situaba Erkum (cerca de la frontera), que fue donde se realizó el segundo salto paracaidista de la historia.  Lo cierto es que hicieron el salto y, como no había resistencia de los moros, recogieron los paracaídas y se volvieron a Sidi Ifni. Más se podría considerar como una maniobra militar o demostración de una cierta fuerza militar, que como una represión al enemigo, aunque hubo algún muerto y heridos en el primer enfrentamiento de la huida.  Cercano a Erkum, el Buyarifen era la cota más alta en la zona norte, era pues, la torre vigía situada algo fuera de la primera línea defensiva.  No hubo “limpieza”, el territorio quedo ocupado desde el mismo día 23 de noviembre. El suministro del Buyarifen había que hacerlo con la custodia de una sección que, con una cierta frecuencia, tenía algún escarceo o accidente, como el ocurrido al paracaidista del curso 12 Juan Conejo, que pisó una mina puesta por los moros, por lo que tuvieron que amputarle un pie. Cosas de la guerra que no fue. El Sahara se “limpio con ayuda” de Francia, no así el territorio de Ifni, por lo que se estableció en la operación Diana una línea defensiva para defender Sidi Ifni

Puedo asegurar que no es mi intención menospreciar, ni a la Legión y menos a los paracaidistas, a los que tengo en gran estima por sus heroicos actos en nuestra nefasta guerra de Ifni, pero... son algunos años que lucho por defender verdad, que yo he vivido. Las fuerzas de élite fueron una parte de un todo, y no las fuerzas vencedoras de una guerra perdida. Sólo cubrieron la primera línea en la montaña durante unos días hasta la llegada de refuerzos del SMO, que fueron o fuimos los hermanitos pobres de aquella absurda guerra. Fuimos y fueron los que llegaron posteriormente, los que se “chuparon” en exclusiva la  montaña hasta el año1969. Seguro que no me he alejado mucho de la verdad

                                                          Adolfo

LAS SECUELAS DE LA GUERRA DE IFNI


          


Poco o nada se ha escrito de las secuelas.

SECUELAS. Del latín sequela“lo que sigue”,“consecuencia”.
Habría que profundizar en cuanto que, generalmente, en lo gramatical se le atribuye más bien al concepto que en medicina se considera una “consecuencia “debido a algo orgánico que le ha dejado “secuelas “mayores o menores que le perdurarán para siempre.
También la medicina acepta el que la mente puede albergar imágenes o pensamientos de duras realidades, que almacenadas en el subconsciente no se disuelven, formando verdaderas secuelas, que no pocas veces se somatizan creando lesiones orgánicas. Debido a esta realidad, existen las terapias que se dan a los soldados que han intervenido en un conflicto bélico. (En España no estaba al uso)
Claro que trasladarse a la Guerra de Ifni Sáhara de 1957-58,es ir donde un soldado del SMO (Servicio Militar Obligatorio) era algo indefinido, con obligaciones y deberes, presto a cumplir una orden, con la única dignidad de conservar el nombre y no atribuirle un número o ser marcado como un elemento más.
Recordando la absurda guerra de Ifni Sáhara, nos encontramos con todo tipo de secuelas. Heridos, muchos con secuelas por mutilaciones, heridos sin mutilaciones con secuelas orgánicas de por vida, al igual que los mutilados. En mi caso, por una rara enfermedad de las encías, fui perdiendo la dentadura en Ifni (piezas sacadas con infección y haciendo palanca entre piezas). Ifni me robó la sonrisa. Mi padre falleció el 3 de diciembre de 1957, estando yo en la columna de rescate a Telata (operación Netol, sin permiso). En 1959 fallece mi madre al haber somatizado en un cáncer el sufrimiento de la muerte de mi padre y tener un hijo en una guerra.
En 1961 fui operado (ya en París, donde desde 1960 me refugié del franquismo) de una perforación de úlcera de estómago que traje de Ifni, amén de una rotura fibrilar cronificada que también traje de Ifni  en la pierna derecha que merma mi normal movilidad. Puedo decir que para mí, la guerra de Ifni fue algo más que una guerra de cien días, y sé que para muchos o para la mayoría que tuvimos la desgracia de estar en la bolita que nos destinaba a Ifni para cumplir el SMO.

                                       DE REGRESO
Al  llegar desde Cádiz a la estación norte de Valencia, estaba para recibirme sólo mi amigo Fernando con su moto. Me extrañó el no ver a mi madre y a mis hermanos; según Fernando, me esperaban en casa. Lo cierto es que mi amigo Fernando, seguramente de buena fe, había organizado una sorpresa que para mí, fue desagradable. Montado en su moto con mi maleta de madera, me dejó a la entrada de mi calle para que hiciera el “paseíllo”. La calle es larga y estrecha, los balcones con vecinos curiosos al igual que en los portales, y yo me sentí molesto de ser centro de curiosos en aquel paseíllo. Al llegar a mi portal, me encontré con mis hermanos y una anciana vestida toda de negro; era mi madre, que con 45 años había adelantado al tiempo y parecía una persona de 80 años. Murió seis meses después
Es un recuerdo cruel y una demostración de que aquella nefasta guerra tuvo efectos colaterales que nadie menciona, habría que añadir las secuelas que arrastramos. Son hechos que no se olvidan

Adolfo